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Internet y después qué Dominique Wolton parte 1 - Monografía



 
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Tecnología de la comunicación. Objetivos. Imagen. Televisión generalista. Gran público. Nuevas tecnologías. Contenido de la red. Medios de comunicación. Conclusiones



Introducción



Una nueva era de la comunicación.



¿Qué lugar ocupa la comunicación en nuestra sociedad? Aunque la com. es un problema d la humanidad muy antiguo, la irrupción de nuevas técnicas ha comunicado su posición de un modo considerable: ha resultado ser una com. más eficaz. La dimensión técnica de la comunicación ha sustituido la dimensión humana y social, muchos imaginan una sociedad de la comunicación, en la que se solucionarán la mayoría de los males de la humanidad.
Simultáneamente a la tecnificación se ha desarrollado la libertad de información, que ha hecho del ideal de la comunicación uno de los grandes valores de nuestra sociedad.
Las raíces de la comunicación se hallan en la tradición religiosa y cultural de Occidente. Su instrumentalización a través de técnicas más sofisticadas ha cambiado radicalmente su posición, introduciéndola en la era delos intereses y los beneficios.
El atractivo de la comunicación reside en la combinación de valores y resultados técnicos, ideal e interés, hasta que con la mundialización de la comunicación y el poder absoluto de Internet, ya no sabemos cual es la lógica que la mantiene: los valores o los intereses, los ideales o el comercio. Éste es el motivo de que la com. sea una apuesta política y cultural, ya que mezcla ambas dimensiones.

Perspectiva teórica.



Partiendo de la dualidad de la com. entre un sentido normativo(del ideal) y un sentido funcional(de la necesidad), la com. ha sido uno de los requisitos fundamentales de la aparición de la sociedad moderna. La comunicación es inseparable del lento mov. De emancipación dl individuo y del nacimiento de la democracia. La com es fundamental por:

- Presupone la existencia de seres libres, y la libertad de com. y de inform. Es el eje de sus relaciones sociales y políticas
- Debe gestionar los 2 mov. Contradictorios surgido de dos herencias políticas del s. XVII y XIX( libertad individual y igualdad de todos)
- Es la condición necesaria para que haya democracia de masas.

En una sociedad en que la información y la comunicación están omnipresentes, esto no atañe al acercamiento entre individuos o colectivos, sino a la gestión de sus diferencias. No hay nada más peligros que ver en la presencia de tecnologías cada vez más productivas la condición del acercamiento entre los hombres. Cuanto más próximos están unos de otros, más visibles son las diferencias, y mas necesario garantizar las distancias para soportar las disimilitudes y alcanzar la coexistencia. No hay teoría posible de la com. sin una representación de la sociedad: toda teoría implica un modelo de com. en los ámbitos individual y colectivo. Aquí se unen teoría de la com y de la sociedad.
El tiempo técnico no es jamás el tiempo económico y social. La historia econ.,social y cultural da normalmente sentido a la historia técnica y no al revés.


El objetivo de este libro…



Es aplicar esta teoría a los nuevos avances de la comunicación: el futuro de internet y la guerra delos medios de com.
Los medios de com. de masas, sobretodo Tv, nunca han estado tan desvalorizados con relación a los medios individualizados o interactivos. Las innovaciones técnicas nos harán pasar de la sociedad industrial a la de la información, a una sociedad donde lo esencial de las estructuras descanse sobre una lógica de la inf. Y de la com. Se precisa una teoría de la com. que no se reduzca al análisis de los resultados técnicos. Se trata de comprender porqué la ideología técnica ha irrumpido con tanta eficacia en la com. ¿Por qué asistimos a esta tecnificación de la com y la sociedad?


Opinión y conocimiento.



Posición teórica principal de la com: aflojar las cuerdas de los tres discursos que oprimen la com’ la de los empresarios, la de los periodistas y la de los personajes políticos. Ninguno de ellos es falso, pero ninguno desea situar la com. dentro del conocimiento.
¿Hay lugar para la lógica del conocimiento? Podrá algún día el discurso de las ciencias sociales hacerse escuchar en materia de com? Cuando podrá ser comparado con los discursos de empresarios, políticos y periodistas? El discurso de las ciencias sociales no pretende la verdad. Para salvaguardar una cierta concepción de la com., hace falta pensarla.
La fascinación por las tecnologías, su economía y perspectivas, los modos y los conformismos refuerzan el pensamiento único, cercano a los intereses y alejado de los valores, identifica la rev. De la comunicación con el progreso y la modernidad. No le pida os a un investigador que piense como político, empresario o periodista.
En un sector donde todo va rápidamente estandarizado, preservar un sitio para una reflexión teórica es fundamental. La función de la invest. Consiste en ir más allá de lo que es evidente y visible, para pensar de otra manera y elaborar conocimientos.
Cada uno admitimos la presencia de esta función de libertad intelectual y de innovación en diferentes sectores de invest., pero todos desconfiamos de su existencia en las ciencias sociales. Desearíamos que las ciencias sociales reafirmarán los discursos existentes, pero el interés de las ccss y de l investigación es introducir otros problemas y otras lógicas: pensar de forma diferente. No existen conocimientos sin pensamiento crítico, es necesario dejar distancia para cuestionar los discursos y técnicas. Es preciso observar el mundo de otra manera y no quedarse satisfecho ante las evidencias.
¿Existe realmente una ruptura desde el punto de vista de una teoría de la com entre los medios de com. de masas y las nuevas tecnologías? Se trata de un cambio sustancial en la economía de la com(relación individual y colectiva)¿qué lugar asigna la sociedad a la com? Esta es la cuestión ppal. Todos estamos a favor de las nuevas tecnologías, sobretodo en com. Estas tecnol. Son mas sofisticadas que estos dos medios. Ahora bien, la eficacia y el sentido de un sistema de com. no se reduce a su resultado técnico.
Definir la comunicación.

Entender el lugar y papel de la comunicación en la sociedad significa analizar las relaciones entre los tres aspectos de la com:

- sistema técnico
- modelo cultural dominante
- proyecto que sobreentiende la organización económica, técnica y jurídica de las técnicas de com.

Hay un conflicto entre estas tres lógicas. El interés de las investigaciones es demostrar que, si las tecnologías son lo más espectacular, lo esencial no es eso ni los atractivos resultados, sino la comprensión de las relaciones(+ o - contradictorias) entre sistema técnico, modelo cultural y proyecto de organización de la com. Estos elementos permiten comprender el papel de la com. en una época.
¿Existe un cambio real entre los medios de com. de masas e Internet? Esta relacionado la innovación de las tecn. Con un cambio cultural en los modelos de com individuales y colectivos? Existe otro proyecto de organización de la com. otra visión de su papel en una sociedad abierta? Esta es la cuestión import. Y no los resultados técnicos.
Muchas teorías se basan en una visión materialista y tecnica de la com. estableciendo relaciones directas entre la Hª de la com. y la de sus etapas tecnológicas. Pero la Hª de las tecnol. Demuestra lo contrario.
Muchos suponen que la tecnología cambiará directamente la sociedad y a los individuos. Se adhieren a la teoría del determinismo tecnológico: una revolución tecnológica provocaría una rev. En la estructura global de las sociedades. Pasamos así de una concepción materialista de la com. a una ideología - la técnica- de la com. La Hª demuestra los límites de las teorías deterministas. Se constata que las tecnologías evolucionan más rápido que los modelos culturales, y la org. Social de la com. no es suficiente para definir un sentido en el progreso de la com.
La propuesta de una teoría de la com. consiste en no reducir la com. hasta una explotación tecnológica, ni tampoco suponer que la innovación tecn. Siempre más rápida que la cultural o social, modificará al final la situación general de la sociedad. LO esencial en un sistema de com no es la técnica. No hay Tª de la com. sin una teoría implícita o explícita de la sociedad. Es imposible pensar en un stma técnico de com. sin relacionarlo con las carct. Sociales/culturales. El objetivo de las nuevas técnicas de com. es socializarlas, y no tecnificar al hombre o a la sociedad: separar la com. del problema de la productividad.
El objetivo de internet no es saber si todo el mundo se beneficiará de él sino comprender si existe alguna relación entre este stma técnico, y un cambio de modelo cultural y social de la com. Si está relación entre los tres ámbitos se produce, estaremos ante una verdadera rev. De la com.(Occidente ha conocido 2).
Del siglo XVI al s. XVIII la imprenta favoreció el nacimiento del modelo indiv. Y la construcción de un espacio público para la expresión y la circulación de opiniones. Del s.XIX al XX, primero el telf y después la radio y la Tv han estados relacionados con el triunfo del individualismo y de la democracia de masas. En ambos casos, la innovación tecnológica ha adquirido su dimensión real solo porq hubo en un espaci- tiempo similar evoluciones radicales del orden cultural- social. Si tomamos a internet como el símbolo de las nuevas tecn. Es necesario saber si esta innovación vuelve a encontrar un cambio en los modelos y proyectos socioculturales. Si no existe esta relación, las nuevas tecn. Por muy seductoras y productoras que sean, no son suficiente para erigirse en un símbolo de la rev. De la economía general de la com. Y menos en símbolo de una nueva sociedad.


Tres objetivos del libro:



- Contribuir a una revaloración teórica de la com, demostrando que no solo se trata de tecnologías ni de un mercado en expansión, sino tb un valor esencial de nuestro patrimonio cultural. Consiste en hacer explícitos los vínculos entre Tº de la com y de la sociedad, partiendo de la dif. Entre com. normativa y com. funcional.

La com. implica: - un stma tecnológico

- un modelo cultural de relaciones indiv y sociales
- proyecto de sociedad.

Sí a la com. como objetivo teórico, no ala com. como ideología

- Defender una reflexión sobre la Tv, medio de com.esencial para la democracia de masas. Es evidente que las tecn. Evolucionan pero esto no es suficiente para cambiar una sociedad.

A través del desprestigio de la Tv, ayer a título de influencia embrutecedora y uniformizadora, y hoy en nombre de los buenos resultados de las nuevas tecnologías individualizantes, encontramos no sólo la antigua hostilidad hacia los Mdc de masas sino tb a la cultura y democracia de masas. Estas críticas contra la Tv traducen la desconfianza contra las elites respecto a la problemática de la cantidad y de la com. al gran público.
La fuerza de los Mdc generalistas es precisamente mantener las dos escalas de la com., la escala individual y la colectiva, mientras que los nuevos medios se sitúan en la individual. Los medios generalistas, privilegian la lógica de la oferta, recuerdan la import. d una posición normativa que destaque, contrariamente ala ideología actual de la demanda, como la emancipación cultural pasa por la oferta = manera de imaginar la relación entre escala individual y la colectiva.

- Tocar el timbre de alarma para Europa. La tradición Hca hace de Europa la cuna de la Tª de la com. vinculada al modelo democrático y a la voluntad de crear un espacio económico y político nuevo.

En resumen, todo esta presente para favorecer debates teóricos sobre la posición de la com. en la sociedad moderna y el papel de las nuevas tecn. Mañana la com. a escala será factor de conflictos, como lo han sido las materias primas(petróleo, colonias..). Europa es un territorio pionero en materia de com. Esto le permitiría romper el monopolio americano, sin embargo, se decanta por la continuidad. La U.E ha tomado por su cuenta el peor de los discursos ideológico sobre nuevas tecn., fijándose como objetivo la primera sociedad de la información y de la comunicación.

Continuidad por:



- la desreglamentación
- la ausencia de ambición para dar a conocer otra forma de com. intercultural.

Sin embargo, la U.E. debe permitir inventar otra forma de cooperación cultural a partir de 15 pueblos que hablan 11 lenguas.La organización de la com. intercultural., de la excepción cultural. El día en que las cuestiones de com. sean realmente objeto de debates teóricos y culturales contradictorios, este hecho constituirá la prueba de la apropiación, por parte de los europeos, de su destino político.

Dos objetivos teóricos.



- Restablecer le vinculo entre teoría de la com. y tª de la sociedad. Concierne directamente a la posición del receptor ‘ actitud crítica en la recepción. La capacidad del receptor de no ser manipulado por los mensajes, aceptar el vínculo de esta capacidad crítica respecto a la com. y a la política.

Se trata de defender que la com. sea reconocida como gran cuestión teórica de la democracia. Existe una desproporción entre la legitimidad que envuelve a la política, la cultura y la ciencia y la débil legitimidad de la com. Reducir esta dif. Es crucial en un momento en q la seducción de las tecn. Y el tamaño de los mercados esta a punto de hacer q la com. se decante del lado de los intereses, a expensas de los valores. La idea de reglamentación no debe ser considerada como un obstáculo para la libertad de la com. sino como una protección de esta libertad, la función pública se impone, la ruptura se debe producir en el ámbito teórico: hacer entrar la com. en las grandes cuestiones políticas, sociales y culturales. Para la com. las teorías todavía son más importantes que las tecnologías.
El comportamiento del receptor debe reexaminarse, tb los vínculos entre Tª política y de com. La mayoría de las tas políticas han ignorado las problemáticas de la com, porq estos temas de información todavía no han obtenido legitimidad cultural.
La com. desde el p.d.v de una Tª de la sociedad, cubre un ámbito mucho más extenso que el de la información, que permanece vinculado al mensaje. La com. se ocupa de las tres lógicas: del emisor, mensaje y receptor y de sus diferencias.

- Reevaluar la problemática de las masas y la cantidad. Ambas inquietan desde siempre a las sociedades Occidentales. Vuela la ancestral preocupación por la multitud. Reconsiderar la cantidad es indispensable actualmente debido al triunfo en sus dos dimensiones:

- Funcional, gracias a la mundialización, la apertura de los mercados y la economía a escala global.
- Normativa, con el ideal de la organización pacífica de la comunidad internacional.

Ya no hay teoría política sin Tª de la com. La inteligencia del receptor y la problemática de la cantidad ilustran la importancia de ambas dimensiones no tecnológicas de la com. . La inteligencia del receptor y la problemática de la cantidad llevan a las dimensiones culturales y sociales de la com. y no solo a su dimensión tecn.
Los resultados técnicos no sustituyen la reflexión, sino que la reclaman; es la ideología la que se instala. La Hª demuestra que el conocimiento sigue siendo el mejor aliado de la comprensión del mundo. Producir conocimientos es una manera de relativizar las promesas y de evitar decepciones que se manifestarán cuando los individuos se den cuenta de que ni la felicidad individual y social ni la sociedad de la inf. Se encuentran en los teclados o en las terminales.

Imaginarse las nuevas tecnologías sólo es posible si abandonamos el terreno de la opiniones para reubicarla dentro de una Tª de la com. de los Mdc (Cap 1y 2). Esto permite comprender sus límites y sus intereses (Cap3), su articulación con los medios de com. de masas (Cap4) y sus objetivos europeos (Cap 5).
Este libro trataba de mostrar la importancia cultural, social y política de la Tv en la democracia de masas.
Pretende relativizar el tema de la revolución de la comunicación y que la esencia de esta no se encuentra en las tecnologías. Sus resultados no son siempre la mejor condición para una mejor com. humana o social. Tecnificar la com. o humanizarla es una de las prioridades del s. XXI.

Ariadna Fernández Planells.

CAPÍTULO 1



LA COMUNCACIÓN EN EL CENTRO DE LA MODERNIDAD



UN DEBATE TEÓRICO FUNDAMENTAL



Pocos sectores tan vitales para la sociedad contemporánea están tan de actualidad como la comunicación tecnológica, puesto que tiene sólo un siglo de vida.
Las rupturas introducidas por estas técnicas han sido tan violentas y se han llevado a cabo tan rápidamente, que parece que estén ahí desde siempre.
La ventaja específica de las tecnologías de la comunicación del siglo XX consiste en haber alcanzado a todos los públicos, todos lo medios sociales y culturales. Los medios de comulación del siglo XX han sido inscritos en la lógica de la cantidad. El símbolo de la sociedad actual es el tríptico:

- sociedad de consumo
- democracia de masas
- medios de comunicación de masas.

El gran público de los medios de comunicación de masas es el equivalente, en cultura, al sufragio universal en política.
La revolución de la comunicación está adaptada a la sociedad de masas del siglo XX. Es su símbolo. Nada volverá a ser como antes de que llegaran los medios de comunicación de masas. Al mismo tiempo, tenemos la impresión de que la revolución de la comunicación no se detiene. Apenas nos hemos acostumbrado a esta escala de los medios de comunicación de gran público cuando llega una nueva revolución con los multimedia que individualizan y permiten acceder a un número incalculable de cadenas de televisión y de servicios informáticos.
La paradoja de la comunicación es la siguiente: si la historia de la comunicación es evidentemente muy larga, tan larga como la del hombre, la de las tecnologías del mismo nombre es, por el contrario, extraordinariamente reciente; además, el hombre debe prepararse para la etapa siguiente, en la que todo irá aún más rápido. Y entonces, ¿por qué hay tan pocas discusiones y controversias sobre las tecnologías de la comunicación?
Simplemente porque la idea central es que se trata del progreso. El dogma actual (puesto que se trata de un dogma), identifica la felicidad individual y colectiva con la capacidad de estar “conectado” y multiconectado. La consecuencia: toda crítica expresa y descubre un rechazo al progreso y al porvenir, se identifica con temor al cambio y al progreso.


EL VALS DE LAS MODAS Y LAS REVOLUCIONES



Ante las tecnologías de comunicación, los hombres siempre van con retraso, siempre obligados a ir más rápido.
La comunicación se reduce a las tecnologías, y las tecnologías se convierten en sentido, hasta el punto de que acabamos de llamar a la sociedad del mañana “sociedad de información o de comunicación” en nombre de la tecnología dominante.
Los medios de comunicación que comentan estas evoluciones retoman este discurso, propio de los industriales.
Nadie, en los últimos diez años, ha osado plantear el problema de esta continuidad inaudita, por miedo a ser acusado de hostilidad hacia esta revolución. Dicho de otro modo, el dumping ideológico es tal, que incluso los periodistas han formado parte de esta amenaza: plantear preguntas y ser crítico es ser hostil al progreso.
La radio, y después la televisión, han tenido impacto sólo porque estaban vinculadas al profundo movimiento a favor de la democracia de masas.
Con una tecnología de comunicación, lo esencial radica menos en los resultados del material que en el vínculo existente entre esta tecnología, un modelo cultural de relaciones entre individuos y el proyecto al que se dedica esta tecnología. La tecnología no es suficiente para cambiar la comunicación dentro de la sociedad.
El rechazo a pensar verdaderamente en la comunicación explica la influencia excesiva del discurso tecnológico y económico.
Si las tecnologías son el elemento evidente de la comunicación, la esencia es, el modelo cultural que transportan y el proyecto relacionado con el rol y la organización del sistema de comunicación de una sociedad; pero el salto adelante en las técnicas presenta la ventaja considerable de evitar una reflexión del conjunto y de ofrecer una comprensión, aparentemente, inmediata.


¿Resultado? Asistimos a una sucesión de modas:



1. Seducción por el sector privado.

La televisión privada debía cambiarlo todo y dejar obsoleta definitivamente la idea de televisión pública. Por supuesto, el mercado no ha resuelto, como por arte de magia, todas las dificultades anteriores a la televisión pública.

2. Los medios temáticos:

todo aquello que los medios de comunicación generalistas no habían conseguido transmitir lo harían la radio y la televisión temáticas.

3. Televisión por cable:

las relaciones humanas y sociales deberían ser redibujadas con la emergencia de una “verdadera” democracia local como prioridad.

4. Desreglamentación:

¿la no- regulación es la mejor confianza que se puede dar al ciudadano?

5. Actualmente confiamos en la Red:

los medios de comunicación de masas los relacionamos con “dominación cultural” y “pasividad”; con la Red pensamos en “libertad individual” y “creación”.

Estas modas van todas en el mismo sentido: sumisión a lo que surge, la ciega creencia en a tecnología y en el mercado, la certeza de que todo va a cambiar en la comunicación humana, en la familiar, en el trabajo, en el ocio, en la política, gracias a la multiplicación de las tecnologías de comunicación. El resultado es simple: la técnica define el contenido de la comunicación.
Simplemente cada nueva generación tecnológica resuelve algunos de los problemas anteriores, desplaza a otros y crea, a menudo, otros nuevos.

UNA ANTIGUA DESCONFIANZA HACIA LA COMUNICACIÓN


La ausencia de distancia frente a la televisión y a las nuevas tecnologías es el síntoma de un problema más general: el de malestar y la dificultad que genera pensar en la comunicación en a cultura occidental. Esto es porque existe un déficit real de reflexión y de interés teórico.
Instintivamente, desconfiamos de la comunicación a gran escala ‘ paradoja de la comunicación en nuestra cultura: ella es uno de los valores centrales, pero todos desconfiamos de ella. Negamos tanto la distancia crítica del receptor como la dimensión normativa del emisor, es decir, la posibilidad de una cierta incomprensión.
Esta antigua desconfianza hacia la comunicación es tan paradojal como que la comunicación sea un valor de emancipación en el centro de la cultura occidental.

La reivindicación de la libertad de comunicar es el fruto de una larga batalla:


1. Renacimiento: por la libertad de conciencia, de pensamiento y de expresión
2. A partir de los siglos XVII y XVIII: por la libertad de los libros y de la prensa
3. Siglo XIX: por la libertad de asociación, de manifestación y de participación política.
4. Siglo XX: por la llegada de la democracia de masas, con el sufragio universal y la información para todos.

La paradoja de la comunicación es: se trata de uno de los valores esenciales de la cultura política occidental al mismo nivel que los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad; pero la comunicación nunca ha adquirido la legitimidad.
Hemos creído identificar el efecto de una “mala comunicación”. Hemos temido naturalmente a los medios de comunicación de masas y, hemos creído que los medios de masas, por sus cambios tecnológicos, racionalizaban todavía más la comunicación y establecían una transmisión aún más eficaz entre el emisor, el mensaje y el receptor. Hemos creído que esta transmisión, más eficaz, acentuaba los mecanismos de influencias y, como se pasaba de la sociedad igualitaria de masas, hemos insistido en castigar violentamente el efecto de estandarización y de manipulación de los medios de comunicación de masas.
Es esta insuficiente valoración de los conceptos de comunicación y esta desconfianza recurrente con relación a los medios de comunicación generalistas lo que explica la situación actual: la seducción de las nuevas tecnologías; éstas poseen todas las virtudes rechazadas por los medios de comunicación de masas; quizás porque el carácter individual y lúdico parece abrir una nueva etapa, incluso mientras que este uso individual supone una enorme infraestructura. Pero pensamos sólo en el uso individual, vemos solamente el teclado.

Podemos resumir los cuatro momentos de esta antigua desconfianza hacia la comunicación:



1. La escala individual: la comunicación es inseparable de cualquier experiencia humana, es la base de nuestra relación con el mundo y con el prójimo. La comunicación no triunfa prácticamente nunca. La paradoja es pues: si no hay experiencia individual sin comunicación, la comunicación no está realmente valorizada, ya que todos comprobamos sus dificultades.
2. La comunicación a gran escala: alimentada parcialmente por las dificultades de la comunicación interpersonal, y siempre está identificada con una tentativa de manipulación, o, en todo caso, de influencia. No creemos en la sinceridad de la comunicación a gran escala. La comunicación a gran escala, que es, sin embargo, el complemento natural de la lucha por la democracia, da miedo.
3. Los medios de comunicación de masas condensan este doble temor de la manipulación y de la cantidad. Soñamos con una comunicación a gran escala más productiva que la comunicación humana y al mismo tiempo, desconfiamos de ella, puesto que, precisamente, es a gran escala.
4. La alteración de la problemática con las nuevas tecnologías.

La distinción entre los dos tipos de comunicación, la ideal y la de simple necesidad, es fundamental. La oposición no se establece entre la “buena” comunicación humana y la “mala” comunicación tecnológica. Sólo la acumulación de conocimientos permite pensar en el problema esencial: el de la articulación de la comunicación como valor en la cuestión de la cantidad en las sociedades abiertas.
Por ejemplo, cuando afirmamos que la generalización de las redes de ordenadores y de satélites permitirá una mejor comprensión dentro de la comunidad internacional, estamos confundiendo comunicación normativa y comunicación funcional: como si intercambiar mensajes más rápido significara entenderse mejor. La aceleración de la circulación de mensajes, imágenes e informaciones deja más visibles que antes las diferencia entre culturas y sistemas de valores.

LA POSICIÓN DE LA IMAGEN


Esta desconfianza hacia la comunicación de masas es todavía más evidente cuando se trata de abordar la cuestión de la posición de la imagen. La imagen suscita reacciones contrastadas.

Cuatro fenómenos que permiten construir la distancia indispensable entre el objeto, la imagen y el análisis:



1. Contexto de la historia. La imagen se inscribe en un contexto, con un antes y un después (relativización).
2. Reconocer la dimensión crítica del receptor. No hay imagen sin receptor. El receptor es a menudo crítico, los individuos, consumidores de imágenes, se han acercado siempre a ellas con desconfianza.
3. No pensar jamás en la imagen como “única”.
4. Recordar que no hay imagen sin imaginación. La imaginación que trabaja en la construcción de imágenes tiene todas las oportunidades de ser diferente a la que trabaja en la recepción.

La paradoja de la imagen es: a nosotros nos gusta y la consumimos porque estamos solos ante ella; somos libres de amarla o de rechazarla, y esta libertad parece que surja de nuestra propia decisión. El receptor no está solo: toda su historia y sus valores intervienen en esta percepción y análisis de la imagen.
Los nuevos medios tecnológicos introducen un importante matiz: el virtual ‘ diferencia radical entre la imagen de la realidad y la de una realidad virtual. Para evitar las confusiones es preciso inventar permanentemente reglas que permitan a todos los niveles de la producción (difusión y recepción de imágenes) distinguir, entre todas las imágenes, aquellas que evocan la realidad y aquellas que son una simulación. Esta distinción esencial no se ha llevado adelante. Sería extremadamente complejo: ¿quién podría decidir lo que es una buena imagen? ¿A partir de qué criterios? ¿Debería aplicarse a todas las imágenes, incluso a aquellas producidas en el campo artístico y científico?
En el terreno más movedizo de las nuevas tecnologías - la distinción entre lo real y lo virtual- el silencio teórico es el más ensordecedor. Desconfiamos de la imagen salvo en un punto, el virtual, no identificado como tal, mientras que, paralelamente, no desconfiamos de los nuevos medios de comunicación que, precisamente, constituyen uno de los lugares privilegiados de esta virtualidad.

DISCURSOS RUIDOSOS Y SILENCIO TEÓRICO


La comunicación es, el tema de un gran número de discursos.

En el orden cronológico podemos citar:



1º. Discurso de los políticos y juristas: defendían, al principio, una orientación de los valores. La idea de una gran filosofía de los medios de comunicación de masas apareció, después de los años 70, “desfasada”, y la continuidad económica y tecnológica finalmente se la llevó.
2º. Discurso de los técnicos y de los ingenieros que acompañó la explosión tecnológica.
3º. Discurso de los primeros empresarios, años 80, con la creación del sector privado y la entrada masiva de la economía en la comunicación.
4º. Discurso de los publicitarios, tampoco contribuyó a la legitimidad de la televisión.
5º Discurso estrellas de la pequeña pantalla, si ellas han contribuido a la legitimidad popular de la televisión, también han favorecido, con sus comentarios sobre la combinación sector público- sector privado, la idea de una televisión espectáculo antes que la de una televisión parte de la sociedad. La televisión, al convertirse en una industria ha ido abandonando el discurso de orientación y de valores que había sido el suyo durante los años 50 y 60. Se ha confundido el final de la televisión única y la deseada llegada de la competencia con el final de un discurso de orientación sobre la televisión.
6º Discurso de los especialistas de la audiencia y de los estudios, se ha producido una confusión entre audiencia y calidad. Los periodistas no han conseguido modificar este discurso de la audiencia porque:

a) Ellos mismos se han servido mucho de él.
b) La prensa escrita siempre ha tenido una relación ambigua con la televisión
c) Sin ninguna moderación, se han zambullido en las delicias y los milagros que se esperaban de las nuevas tecnologías. La lógica de las cifras se ha impuesto en detrimento de cualquier discurso de valor.

7º Discurso de los dirigentes los dirigentes de los sectores privados han adoptado invariablemente, los discursos de los jefes de industria con una práctica más o menos fuerte del lenguaje de los políticos. Los dirigentes del sector público se han instalado en un discurso prudente, criticado durante años por su lado mediocre.
8º Discurso de los empresarios vinculados a las nuevas tecnologías, no deja de decir que todo va a cambiar: “los MdC de masas son los dinosaurios de la comunicación y el futuro pertenece a la interactividad y a la creatividad individual”. Esto tira un poco más a la “basura de la historia” una tecnología, la televisión, de la cual no se reivindicará nunca lo suficiente su importancia social.
9º Discurso de los grandes grupos de comunicación que se están reestructurando desde hace unos 10 años, acredita también la idea de una entrada en “una nueva era de la comunicación”. Hacen y deshacen imperios, concentran y compran, fascinando a los observadores. Piden con todas sus fuerzas una desreglamentación a nivel mundial.
10º Discurso de los europeos, no llegan ni a poner al discurso de la desreglamentación americana la especificidad europea y tampoco reivindican que la comunicación, más allá de la economía, es también uno de los valores centrales de nuestra cultura.
Lo más sorprendente es que todo esto ha sido muy rápido: en menos de una generación; los occidentales pasan entre 3 y 4 horas al día delante de la tele, y llegarán a pasar de 5 a 6 horas cuando se añadan las que se están delante del ordenador. La fascinación predomina sobre el deseo de entender mejor. Hay una tendencia convergente hacia el abandono de la política de orientación.
La paradoja es doble. No sólo la multiplicación de estos discursos no ha favorecido una lógica del conocimiento, sino sobretodo a desprestigiado la comunicación.
La paradoja es que los trabajos de ciencias sociales sobre la televisión, la radio, la prensa y la comunicación en general han sido publicados.
No faltan libros ni tampoco enseñanza, pero el problema es que no son objeto a demanda. La comunicación es probablemente uno de los sectores de la realidad en que la demanda de conocimientos es más débil. Así pues, es necesario entender por qué no queremos saber tanto.

DIEZ RAZONES PARA NO QUERER SABER MÁS



Si hubiera habido una reflexión autónoma sobre la posición de la comunicación en sus relaciones con la sociedad civil y la política, y sobre todo las relaciones entre las tecnologías de comunicación y democracia, no habría habido esta desconfianza hacia la radio y la televisión ni esta adhesión a las nuevas tecnologías.
Acabamos de ver que numerosos discursos rodean y llenan la comunicación, aumentados por las proezas de las tecnologías. Hay otras causas de esta resistencia ante un conocimiento teórico de la comunicación:

1. El fantasma del poder total y de la manipulación. Hoy ha desparecido con las nuevas tecnologías.
2. La dificultad de análisis.
3. Deseo de conocimiento.
4. Razón vinculada a la omnipresencia de las tecnologías en todos los actos de la vida cotidiana. El desprestigio que se desprende es tranquilizador.
El uso parece la mejor respuesta a las necesidades de conocimiento.
5. La quinta razón de esta resistencia al análisis procede de los mismos medios cultivados. Éstos se han sentido, erróneamente, amenazados en su cultura de elite, incluso en su papel, por la llegada de los medios de comunicación generalistas que, casi mecánicamente, han desplazado las fronteras entre cultura de elite, cultura mediana, cultura de masas, y cultura particular, sin reconsiderar su papel.
6. La sexta razón es la dificultad teórica de crear el vínculo entre problemáticas muy antiguas referentes a los modelos psicológicos, filosóficos y literarios de la comunicación humana clásica, y la explosión de la comunicación tecnológica en la que los cambios han ido prodigiosamente rápidos en medio siglo.
7. La séptima razón atañe a la comunicación como objeto de conocimiento. Ésta no es nunca para nosotros un objeto neutro, puesto que siempre estamos ligados a la comunicación. No queremos saber demasiado sobre la comunicación porque ésta siempre nos atrapa con nuestros éxitos y nuestros fracasos, mientras que las tecnologías, por sus resultados y su racionalidad, dan la impresión de un eventual dominio del tiempo y del espacio.
8. La octava razón es la debilidad misma de una demanda de conocimiento por parte de la sociedad. Política del avestruz.
9. La novena razón es la amplitud del movimiento con el cual las elites igual que los políticos y los periodista contrariamente a lo que había pasado con los MdC de masas, se movilizan por las nuevas tecnologías. La moda y la fascinación explican esta adhesión sin ninguna distancia crítica.
10. La ultima razón es que el publico se fabrica él mismo la opinión.

Tres características de la comunicación explican el contrasentido del cual han sido objeto ayer la televisión y hoy las nuevas tecnologías de comunicación:

1. La televisión igual que la comunicación, nunca ha tenido mucha legitimidad cultural e intelectual. No sólo no hay un gran interés por las teorías de la comunicación, sino que este escaso interés ha sido acentuado por la poca legitimidad de los medios de comunicación generalistas.
2. La segunda constatación concierne a las prácticas. Éstas evolucionan más lentamente que las innovaciones tecnológicas y las modas.
Es revitalizante constatar que la radio y la televisión continúan siendo, con ventaja, los principales medios de comunicación, ocio, cultura y apertura al mundo.
Las prácticas de los medios de comunicación generalistas conservan la confianza del público. Esto no significa una adhesión sistemática a los programas, sino que significa que hay una adhesión en cuanto a su papel.
La televisión pública ha conservado la confianza de la audiencia. Sin embargo, hace diez años estaba claro que el fin de la televisión pública era inminente.
3. Lo esencial de la comunicación no son los resultados de las tecnologías, ni la apertura de mercado, sino la necesidad de pensar en la comunicación.





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