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Actos de comercio Términos jurídicos parte 2 - Monografía



 
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3. DOCTRINAS QUE RECURREN A CONCEPTOS ECONÓMICOS



La doctrina tradicional sostiene que el acto de comercio es un concepto jurídico que traduce un fenómeno económico. En consecuencia, el concepto debe extraerse de las enseñanzas de la economía.

Desde el punto de vista económico, se sostiene, en general, que el comercio es la rama de la producción económica que aumenta la utilidad de los bienes o su valor, aproximando oferta y demanda, intermediando entre productores y consumidores. De manera que, la actividad mercantil, se distingue de otras actividades conexas a ella. Se distingue de la producción y del consumo: los dos extremos del ciclo económico. Se distingue de la transformación (fabricación) que no implica, necesariamente, intermediación en el cambio de bienes. Se distingue del transporte, que tampoco supone dicha intermediación.

3.1 Variaciones dentro de la primera concepción doctrinaria:


Hay discrepancias en cuanto al concepto económico de comercio. Así frente a quienes sostienen que sólo es comercio la intermediación entre productores y consumidores, hay otros que, en una postura más restringida, dicen que el comercio es la intermediación realizada de una manera profesional. Otra posición doctrinaria con criterio más amplio, agrega al concepto de comercio algunos actos de carácter auxiliar como el corretaje, la comisión, el depósito, discutiendo la inclusión del transporte. En fin, alguna doctrina agrega el transporte, no concibiendo comercio sin transporte.

En una variante de los criterios expuestos precedentemente, Thaller sostiene que el Derecho Comercial es el que regula la circulación (Teoría de la Circulación). Para el autor, todo acto que se interponga en la circulación es acto de comercio y todos aquéllos que se encuentran fuera de ese rubro, son actos civiles .

Álvarez del Manzano propone la Teoría del Lucro, según la cual los actos de comercio se encuentran influenciados por el espíritu de lucro, sin tener en cuenta si realizan o facilitan la realización del cambio . Sus fundamentos son de carácter histórico, ya que toma como referencia a las Siete Partidas, donde encuentra dicha definición. La Ley VII, Partida V dice: “Propiamente son llamados mercaderes todos aquellos que venden o compran las cosas de otro, por ganar en ellas”. Es criticada esta última, porque el lucro no es exclusivo del comercio, sino también del acto civil.

3.2 Críticas a teorías económicas:



Las concepciones económicas han sido criticadas porque, según se vio precedentemente, el concepto jurídico de comercio no se ajusta al económico. Rocco sostiene que en ningún momento de la evolución del Derecho Mercantil ha coincidido el concepto económico del comercio con el concepto jurídico. La Ley ha incluido entre los actos de comercio a la empresa de fabricación y de transporte y a los títulos valores que no responden estrictamente al concepto de intermediación desde el punto de vista económico.


4. DOCTRINA QUE RECURRE AL CONCEPTO DE  INTERPOSICIÓN EN EL CAMBIO


Rocco  hizo lo que se ha calificado como el máximo esfuerzo para llegar a un concepto unitario del acto mercantil. Su concepto parte del análisis de los actos reputados mercantiles por el Código de Comercio italiano de 1882 (que eran 24) y buscó las normas comunes de todos ellos para construir una definición del acto de comercio proveniente estrictamente del texto legal.

Rocco  define al acto de comercio como todo acto que realiza o facilita la interposición en el cambio.


4.1 Actos de comercio por su naturaleza:



Primero, observa Rocco que existen veinticuatro actos de comercio en el Código y que algunos lo son por su naturaleza intrínseca y otros lo son por su conexión con los primeros. A los actos de comercio por su naturaleza intrínseca los reúne en 4 grupos:

4.1.1 Primer grupo:



En el primer grupo, Rocco coloca a la compraventa de mercaderías para revender o alquilar y la compraventa de inmuebles con fines de especulación mercantil. La compra de mercaderías para revender o alquilar constituye una interposición entre productores y consumidores para facilitar el cambio de bienes. La compraventa de inmuebles con fines de especulación mercantil constituye, también, una actividad intermediadora en la circulación de bienes.

4.1.2 Segundo grupo:



En el segundo grupo, Rocco incluye a las operaciones de banco. Éstas constituyen una intermediación en el crédito. El banquero se interpone en el cambio de dinero, tomando dinero de unos para darlo a otros, a crédito.

4.1.3 Tercer grupo:



En el tercer grupo, Rocco incluye a las empresas. Observa Rocco que en todas las empresas enumeradas en el Código de Comercio italiano hay un carácter común: la utilización del trabajo ajeno. Por ejemplo, la empresa de fábrica y argumenta que su comercialidad no está en la compra para revender puesto que la materia prima puede habérsela dado un tercero o puede haberla producido el mismo industrial; que tampoco está en la producción pues también el artesano fabrica y no es considerado comerciante.

Se pregunta dónde está la comercialidad y se contesta: en el empleo del trabajo ajeno, o sea, en el ejercicio de una función intermediadora entre los trabajadores y el público.

4.1.4 Cuarto grupo:



En el cuarto grupo Rocco coloca a los seguros, en los cuales se observa un cambio de riesgos. En el seguro, hay intermediación en los riesgos, pues el asegurador toma a su cargo los riesgos de muchos asegurados y les promete una indemnización especial a cada uno de ellos.

Los seres humanos están sujetos a riesgos que alcanzan a sus bienes y a sus personas. Cada uno trasmite su riesgo individual al asegurador, pagándole una prima; pero al pagar la prima se está haciendo cargo de parte de los riesgos de los demás asegurados porque con las primas se forma un fondo común para atender los riesgos de todos.

4.2 Actos de comercio por conexión:


Actos de comercio por conexión son aquéllos que la Ley declara comerciales en razón de su vinculación con una actividad mercantil. Se trata de actos que, por sí mismos, por su naturaleza, podrán ser civiles o mercantiles, pero advienen en comerciales al relacionarse con un acto mercantil fundamental.

Distingue: actos cuya conexión debe probarse en cada caso. Así por ejemplo, el mandato, el depósito, el préstamo; actos para los cuales corresponde una presunción genérica de comercialidad pero que admiten prueba en contrario (así por ejemplo, los actos realización por comerciantes que se presumen comerciales salvo prueba en contrario); actos en los cuales se declara la comercialidad sin admitir prueba en contra. Ejemplo, la letra de cambio.

Después de realizar este examen, Rocco señala que del examen de la legislación positiva, puede extraerse un concepto de acto de comercio. De acuerdo al autor, la noción sustancial del acto de comercio sólo puede obtenerse de los actos intrínsecamente comerciales.

Lo común en todos ellos es “la interposición en la realización del cambio o el cambio indirecto o mediato”. Concluye definiendo al acto de comercio como todo acto que realiza o facilita la interposición en el cambio.

4.3 Crítica a la tesis de ROCCO:



Las críticas que se le formulan se relacionan al tema de la empresa caracterizada por la intermediación en el trabajo. Se señala que también hay empresas que organizan el trabajo ajeno en el campo de las actividades civiles. Así, por ejemplo, la empresa creada para la explotación de un establecimiento agrícola o ganadero. Se critica, además, diciendo que en las empresas de fábrica no sólo se intercambia trabajo sino que se transforman bienes. Lo que vende el empresario de fábrica no es el trabajo sino los bienes transformados. Por otra parte, con el criterio de Rocco, no se logra dar un criterio único; pues, en su concepción, se excluyen las letras de cambio, cheques, etc., que no suponen una interposición en los cambios; pero, sin embargo, son actos de comercio en Derecho Positivo y, a la vez, se incluyen otros que no son intrínsecamente mercantiles, por una concepción demasiado amplia en materia de empresa.


5. OTROS  CRITERIOS DEFINITORIOS PARA EL ACTO DE COMERCIO:



5.1 Doctrina que define el acto de comercio en función de la finalidad:


Se sostiene que lo que tipifica el acto de comercio, es la finalidad perseguida por los contratantes. En efecto, éste es el criterio exigido por la Ley para calificar la compraventa como comercial.

Esta tesis se critica, pues hay actos de comercio en que no se exige una especial finalidad. Por ejemplo, la operación de cambio. De manera que estas doctrinas explican sólo algunos actos de comercio y no todos.

5.2 Doctrina que define el acto de comercio por el objeto:



Quienes sostienen este criterio señalan que el acto de comercio se distingue porque recae sobre mercaderías. Sólo éstas son objeto de comercio. Quedan fuera de él los inmuebles.

5.3 Doctrinas subjetivas del acto de comercio:



5.3.1 El acto de comercio como acto profesional del comerciante:



Mientras la doctrina tradicional parte del concepto de acto de comercio para afirmar que quien los realiza es un comerciante. Según Ripert, el comerciante ejerce una profesión. Los actos profesionales del comerciante son actos de comercio. Son actos de comercio, los que se realizan en el ejercicio de una profesión comercial.

Ripert formula algunas excepciones a su concepción:

a. No revisten carácter comercial los actos de los comerciantes que son civiles por su naturaleza, por ej., la venta de inmuebles.

b. Por otra parte, los actos de los no comerciantes son civiles, salvo cuando, por su forma, objeto o causa, estén ligados al ejercicio del comercio y, por ello, resulten comerciales. Así, por ejemplo, son comerciales la letras o las sociedades anónimas porque son formas propias del Derecho Comercial y serán comerciales, aun cuando sean utilizadas por civiles. Las operaciones de corretaje o de banco son comerciales en razón de su objeto, según Ripert; aunque sean realizadas accidentalmente por un civil, serán comerciales, pues se entiende que se está usurpando una profesión comercial. En cuanto a los contratos de compraventa, mandato, depósito o préstamo comerciales, no difieren de los actos civiles ni por su objeto ni por su forma. Lo que les imprime carácter comercial es que se realizan con un propósito de especulación mercantil.

5.3.2 Doctrina que se funda en la empresa:



En esta concepción, el acto de comercio es el realizado por una empresa. Se le formulan las siguientes críticas:

a. Recurre para caracterizar el acto de comercio a un elemento que es exterior y que deriva de la manera en que actúa el sujeto de ese acto.

b. El Código de Comercio sólo atribuye comercialidad a algunas empresas y no a todas, de manera que hay empresas comerciales y empresas civiles;

c. Hay actos comerciales que lo son aun cuando se realizan aisladamente, desvinculados de una actividad empresarial.

CAPITULO III
CALSIFICACION DE LOS ACTOS DE COMERCIO


Se puede decir que este tema es algo complicado ya que no se ha encontrado una forma general de clasificar a los actos de comercio, por lo que vamos a describir los puntos de vista de cada autor acerca de este tema.


1. ARGENTINA:


Empezaremos con tres autores argentinos, de los cuales podemos mencionar a Ramón Castillo  que señala los siguientes actos de comercio:

Actos Objetivos.- 



Los actos comprendidos en las enumeraciones hechas por los códigos, y los que reúnan las condiciones especificas de alguno de ellos donde se acepta la enumeración enunciativa, reciben la denominación de actos de comercio objetivos.
Son los que el Código presume así, con presunción juris et de jure, es decir, prescindiendo de toda otra consideración o circunstancia: finalidad, calidad del agente, etc.
Se hallan en esta situación las transacciones sobre papeles de comercio (letras de cambio y otros documentos a la orden o al portador) -inc. 4°-; las operaciones de cambio, banco, corretaje, remate -inc. 3°-; de seguros -inc. 6°-; compraventa de buques, aparejos, provisiones para los barcos y fletamentos -inc.7°-.


Actos Subjetivos.-



Los actos de comercio subjetivos son mercantiles, no en razón de una disposición de la ley que los declare expresamente tales, o por su naturaleza intrínseca, sino en razón de las personas que los realizan: quedan sometidos a la legislación y jurisdicción del comercio únicamente por el hecho de ser ejecutados por comerciantes; si los ejecuta un no comerciante tienen carácter civil, y caen bajo la jurisdicción y legislación respectivas. En cambio, los actos de comercio objetivos tienen siempre carácter mercantil, cualquiera sea la persona que los ejecute.
Se ha cuestionado la existencia de estos actos en nuestro derecho. Así, Castillo  afirma rotundamente: “No hay para nuestro Código actos de comercio subjetivos”.
Si tal afirmación se refiere al art. 5 del Código de Comercio argentino -como lo hace- no se le puede negar razón, porque en tal hipótesis solo se consagra una mera presunción juris tantum de comercialidad de los actos de los comerciantes, tal cual él mismo lo expresa.
Pero relacionados con las sociedades intuitus rei o de responsabilidad limitada, el asunto cambia de aspecto, porque tal cual él lo propugna la actividad de las sociedades anónimas -y quien dice sociedades anónimas, dice cooperativas, pues se rigen supletoriamente por las normas de aquellas- relativa a su objeto, es mercantil como la entidad misma. Igualmente los actos de las empresas comerciales e industriales y de los Bancos (relativos a su objeto).
En cuanto a las sociedades de responsabilidad limitada, el autor cree que en presencia de la disposición de la ley 11.645, art. 3, no puede haber cuestión sobre la comercialidad de su objeto.
Estamos, pues, indudablemente en presencia de verdaderos actos de comercio subjetivos, esto es, que lo son en razón de la calidad del agente.

Actos Accesorios.-


La doctrina establece que son actos accesorios aquellos que por si no son actos de comercio, pero que revisten ese carácter por una relación de dependencia que los vincula a una empresa comercial.
Con sujeción a este principio serian numerosos los actos de esa naturaleza: unos en razón de la persona que los ejecuta (caso del art. 5 del Código de Comercio argentino), otros porque sirven para preparar o auxiliar el ejercicio del comercio (la compra de instalaciones, armazones, etc.), otros porque auxilian al comerciante (los servicios de los dependientes o empleados de comercio), otros porque sirven para garantizar una obligación comercial (la fianza, la prenda, etc.), o porque son una consecuencia de hechos o actos mercantiles ( la competencia desleal, la responsabilidad de las sociedades anónimas, etc.), o finalmente, porque son complemento de una empresa comercial.
Esa conclusión, que se funda en el principio de que lo accesorio sigue a lo principal, no es acertada a juicio del autor. Extremando el argumento se llegaría a establecer que no son comerciales una serie de actos que tienen relación de dependencia con actos de naturaleza civil.
Además, el autor se pronuncia en contra de la denominación “actos accesorios”, dice que estos actos se hallan sometidos a la legislación comercial porque son en realidad por si mismos actos de comercio objetivos o se vinculan a relaciones de esa naturaleza. Les es aplicable la definición de acto de comercio que hemos aceptado: son actos atenientes a la materia comercial.

Actos Mixtos.-



Se llaman actos mixtos a los que tienen carácter mercantil para una de las partes y civil para la otra, como las ventas hechas por los comerciantes, de cosas de su comercio destinadas al uso o consumo de los adquirentes.

Otro autor argentino que podemos mencionar es Francisco Garo  que clasifica a los actos de comercio de la siguiente manera:


Actos de Comercio Principales y Accesorios.-



Principales son aquellos que la ley simplemente reconoce como tales con existencia propia, sin dependencia de otros.
Son accesorios aquellos que, como su calificación lo indica, dependen de otros: su calidad de actos de comercio surge de dicha vinculación con los principales, porque intrínsecamente son civiles.
En el derecho italiano, y también en el argentino, ha habido autores que niegan la existencia de los actos accesorios, afirmando de los que se califican de tales son actos de comercio por analogía.
Sin embargo, para el autor es evidente que los actos accesorios existen y son reconocidos expresa o implícitamente por la ley argentina  y por la doctrina.
Por la ley: en los incisos 7°, 8°, 9° y particularmente el 10°, del articulo 8, y mas especialmente si se quiere, por el articulo 452, inciso 1°, ultima cláusula: compras para preparar el comercio, aunque se trate de cosas accesorias de un bien raíz.
Por la doctrina. Por accesorios, asimismo, son considerados comerciales los actos ilícitos que nacen con motivo del ejercicio de la actividad comercial, aunque el autor entiende que es mejor denominarlos hechos comerciales o derivados del comercio.
En resumen, el autor dice que son accesorios porque acceden a la condición del acto principal, según el conocido aforismo jurídico; intrínsecamente son actos civiles, porque si fuesen comerciales lo serian sin necesidad de la presunción, presunción que es juris tantum. Si se puede demostrar que el acto principal es civil, entonces también lo es el accesorio.

Actos de Comercio por Analogía.-



Pueden calificarse así porque ostentan caracteres similares a los que la ley denomina o reconoce expresamente como mercantiles. Por ejemplo, las empresas, que como las tipográficas, de publicidad, etc., no son contempladas por el Código argentino como comerciales, así como sus actos, es claro, pero deben considerarse tales porque reúnen todos los caracteres que identifican a las expresamente reputadas así por la ley.

Actos Presuntivamente Comerciales, con presunción “Juris Tantum”.-



La ley considera comerciales las adquisiciones y enajenaciones que se realizan en las circunstancias de los inc. 1° y 2° del Código de Comercio argentino.
En realidad, las presume comerciales siempre que se realicen en dichas condiciones; por lo que si se demostrase que no las reúnen, serán operaciones civiles. Se trata entonces, de una presunción juris tantum de comercialidad.
Más patente se consagra dicha presunción en el supuesto del art. 5, sobre la comercialidad de los actos de los comerciantes.
En este rubro cabe asimismo incluir a los actos accesorios.

Actos de Comercio  Aislados.-



Son los que incidentalmente, de modo inconexo, realiza una persona que no es comerciante -art. 6 del Cod.  de Com. argentino-.

Actos de Comercio Lícitos e Ilícitos.-



Los actos de comercio lícitos, o actos de comercio propiamente dichos, son los permitidos por la ley. Mientras que los ilícitos son los prohibidos por la ley o que se realizan con violación de esta, del orden publico y las buenas costumbres, y que el autor los califica como hechos jurídicos comerciales.

Actos de Comercio  de Mediación Directa y de Mediación Indirecta.-



De mediación directa se consideran así aquellos que producen de modo inmediato el cambio entre los que intervienen en las transacciones mercantiles; por ejemplo: la compraventa.
De mediacion indirecta, lo que sin producir de modo mediato el cambio, lo facilitan para una época posterior, o permiten que otros lo realicen.

El ultimo autor argentino que mencionaremos es Isaac Halperin  que divide a los actos de comercio en:

Actos por el Modo de su Realización por empresa, que son los incluidos en el inc. 5° del art. 1 del Código argentino.


Actos de Comercio por su Forma.-



Esto es, por la naturaleza o índole del instrumento. Son los referidos en el Cod. argentino. En la calificación (del Cod. argentino) de “cualquier otro genero de papel endosable al portador” quedan incluidos los warrants o certificados de deposito, el certificado de prenda sin desplazamiento.
La letra de cambio o de plaza es mercantil aun cuando no sea endosable.
Asimismo quedan incluidos los títulos valores en general, salvo los nominativos.

Actos de Comercio por Conexión.-


Conexidad que puede distinguirse en:

Conexidad con la Actividad del Empresario, como son los actos preparatorios de la instalación y funcionamiento de la empresa o las adquisiciones para el consumo de ésta sin estar dedicados estrictamente a la actividad mercantil (ejemplo: adquisición de combustible para la calefacción de los locales de trabajo; adquisición de muebles, maquinas, etc., para instalar el comercio), obligaciones cuyo incumplimiento justifica la quiebra.

Complementarios de otros Actos Principales, mercantiles a los que acceden: fianza, prenda, deposito, mandato. Esta accesoriedad no excluye de manera alguna que la realización profesional de estos actos accesorios dé calidad de comerciante, como resulta del Cod. argentino que incluye las empresas de comisiones, mandatos comerciales y depósitos.

Los Actos denominados Mixtos, no constituyen una categoría o clase de actos de comercio, sino que traducen un remedio técnico legal para resolver el problema de la ley aplicable.


2. CHILE:


El chileno Julio Olavarría , siguiendo al Cod. de Com. Chileno, divide a los actos de comercio de la siguiente manera:

Actos de Comercio en que debe atenderse a la intención con que se ejecutan:


La Compraventa Mercantil.-



Son actos de comercio, ya de parte de ambos contratantes, ya de parte de uno de ellos: la compra y permuta de cosas muebles, hecha con animo de venderlas, permutarlas o arrendarlas en la misma forma o en otra distinta y la venta, permuta o arrendamiento de estas mismas cosas. Sin embargo, no son actos de comercio la compra o permuta de objetos destinados a complementar accesoriamente las operaciones principales de una industria no comercial.

-La Compra Mercantil.-



Se requiere para que hay compra mercantil:
Que ella verse sobre cosa mueble.
Que se haga con animo de vender, permutar o arrendar esas mismas cosas obteniendo una ganancia o lucro comercial.
-La Venta Mercantil.- Cuando la compra es mercantil, la venta también lo es, pues constituye la realización del propósito de comprador que compro la cosa con ánimo de venderla.

El Arrendamiento Mercantil.-



Para que este contrato sea comercial debe ir precedido de una compra comercial, es decir, debe haberse comprado una cosa mueble con el animo de arrendarla, en la misma forma o en otra distinta y un propósito de lucro comercial. El arrendamiento que se haga de una cosa así adquirida será acto de comercio, a pesar de lo cual se regirá por el Código Civil chileno por no existir en el Código de Comercio disposiciones que lo contemplen.

La Compra de un Establecimiento de Comercio.-



Fuera del art. 3 del Cod. de Com. Chileno que declara mercantil la compra de un establecimiento de comercio no hay disposiciones especificas ni generales que se refieran a él en el Cod. de Com. Chileno ni tampoco en la legislación que ostenta sobre el particular un indisculpable vacío.
No es necesario averiguar la finalidad con que se compra este establecimiento. La ley no atiende a ella ni a la intención, la que naturalmente será la de explotar dicho establecimiento o su giro, aunque en casos extremos pueda mantenerse cerrado a fin de eliminar una competencia, lo que no quitará el carácter mercantil a la adquisición, sino por el contrario, lo acentuará.

El Mandato Comercial.-


Es acto de comercio la comisión o mandato comercial. La comisión es uno de los tipos del mandato comercial.
Según Palma , es el acto encomendado el que da carácter de mercantil al mandato o a la comisión en su caso. Si dicho acto es mercantil, el mandato o la comisión son comerciales; si no lo es, se trata de contratos civiles. El autor concuerda con Palma; pero no en cuanto a que para calificar de mercantil el acto encomendado haya que atender a lo que sea exclusivamente respecto del mandante como lo sostiene Palma, pues, a juicio de Olavaria el mandato comercial y la comisión son actos mixtos o de doble carácter y debe atenderse a la mercantilidad que el acto encomendado tenga para cualquiera de las partes pues puede este encargo ser civil o mercantil para cualquiera de ellas.

Actos de Comercio en que interviene el Elemento Empresa:



Empresas de Fabricas y Manufacturas, Almacenes, Tiendas y Bazares, Fondas, Cafés y otros establecimientos semejantes.-



No son las empresas los actos de comercio, sino los actos realizados por ellas, sean de compraventa, de transporte o de cualquier naturaleza, sin perjuicio de los mas importantes que serán naturalmente el de transformación fabril o manual de materias primas.
La transformación de esas materias primas será acto mercantil, sea que estas las entregue la clientela, sea que el fabricante las adquiera o produzca él mismo. Esto ultimo puede suscitar dificultad pues será siempre cuestión de hecho apreciar cuando un agricultor ejerce una industria civil al transformar sus productos para venderlos, venta que seria civil por no provenir de una compra mercantil, o tiene esa transformación la jerarquía de una fabrica o manufactura, en cuyo caso serian mercantil sus operaciones.

-Almacenes, Tiendas y Bazares.

- Los actos de estos establecimientos son mercantiles, pues se trata de verdaderas empresas cuyo giro principal es la compra y reventa de cosas muebles de todas clases. Son mercantiles no solo la compra y reventa sino cualquier acto relacionado con el giro o accesorio a él, de acuerdo con los principios que hemos visto.

-Fondas, Cafés y otros establecimientos semejantes.-

Estos establecimientos son comerciales y el giro de su empresa consiste en atender las necesidades de sus clientes vendiéndoles cosas de alimentación o bebida y proporcionándoles el goce de habitaciones y mobiliarios. Se trata de un comercio forzosamente organizado en empresa y por esta razón la ley reputa mercantil su actividad.
Las Empresas de Transporte por Tierra, Ríos o Canales Navegables.- Son organizaciones que realizan contratos de transportes, es decir, contratos en que se obligan por cierto precio a conducir de un lugar a otro por tierra, lagos, canales o ríos navegables, pasajeros o mercaderías ajenas y entregar éstos a la persona a quien van dirigidos.

Las Empresas de Deposito de Mercaderías.-



Aunque el deposito en si mismo es un acto civil y aún más, por su naturaleza gratuito, el hecho de que se constituya una empresa con fines de lucro para explotar el ramo de deposito de mercaderías que hagan los particulares, da al empresario el carácter de comerciante, y a los actos de deposito que él celebre, la característica de mercantiles. Como siempre, no solamente serán mercantiles estos contratos sino todos los actos accesorios del giro de las mencionadas empresas.

Las Empresas de Provisiones o Suministros.-



En vez de la disyunción “o” que emplea la ley chilena debió haberse colocado la disyunción “y”, pues tanto las empresas de provisiones como las de suministro son mercantiles.
Pueden citarse como empresas de provisiones las que abastecen el rancho de las unidades militares, cuarteles de policía, establecimientos penales, etc., y como empresas de suministros las de agua potable, electricidad, teléfonos, pompas fúnebres, editoriales, diarios y revista, funciones de diversión a domicilio, baños públicos, fotografías y otras similares.

Las Agencias de Negocios.-



Estos intermediarios presentan a su clientela servicios muy variados y se encargan de desempeñar toda clase de mandatos. Cualesquiera que sean los encargos que se les den y aunque algunos de ellos puedan revestir negocios civiles, la ley chilena los mercantiliza comerciantes y mercantiliza sus actividades, basada en el principio de favorecer a los que contratan con ellos.
Merecen mencionarse entre los asuntos de que se hacen cargo: las comisiones y mandatos ordinarios, las agencias de empleos, de avisos, publicaciones, publicidad y propaganda, las agencias de turismo y viajes, de informaciones comerciales y en algunos países las agencias matrimoniales.

Los Martillos.-


El Cod. de Com. chileno contempla como actos de comercio los que realizan los martillos que como agentes auxiliares de los comerciantes son oficiales públicos encargados de vender al mejor postor productos naturales, muebles y mercaderías sanas o averiadas.


Las Empresas de Espectáculos Públicos.-



Quedan encuadradas en esta categoría todas las que tienen por objeto entretener o divertir al publico como los cines, teatros, conciertos, conferencias, parques de entretenimientos, etc.
La naturaleza del espectáculo no obsta a su mercantilidad y para el empresario son actos de comercio la contratación con artistas dramáticos, cómicos, autores, propagandistas, escenaristas, decoradores, empleados de boletería y los que indican al publico sus localidades, aunque los contratantes no ejecuten actos de comercio, sino por el contrario, civiles.

Las Empresas de Seguros Terrestres a Prima.-



El n° 9 del art. 3 del Cod. de Com. Chileno establece que son actos de comercio las empresas de seguros terrestres a prima, inclusas aquellas que aseguran mercaderías transportadas por canales o ríos. Pero el n° 9 omitió declarar también que son comerciales las empresas de seguros terrestres a prima, aunque aseguren mercaderías transportadas por lagos y se refirió sólo a las transportadas por canales o ríos, referencia innecesaria, por lo demás, pues el seguro terrestre a prima es mercantil cuando versa sobre cosas objeto de un transporte terrestre, por cualquier vía que este se realice.

Actos que son Siempre Comerciales:


Las Operaciones de Letras de Cambio, de Pagares a la Orden y el Contrato de Cambio.-

El n°10 del art. 3 del Cod. de Com. Chileno se refiere a esta materia en la siguiente forma: “Las operaciones sobre letras de cambio y pagares a la orden, cualesquiera que sean su causa u objeto y las personas que en ellas intervengan y las remesas de dinero de una plaza a otra hechas en virtud de un contrato de cambio”. A pesar de haber sido substituido el antiguo texto por el que se acaba de transcribir no se eliminaron diversas dificultades emanadas de la admisión incompleta que el legislador hizo de las doctrinas modernas en materia cambiaria. Al independizar la letra y el pagare a la orden no sólo del artificial y anticuado contrato de cambio sino de cualquier otro, se dio un gran paso, pero como los títulos de crédito de carácter abstracto tienen una regulación jurídica muy distinta de la que el Código consignaba para la letra y el pagaré, el injerto realizado ha provocado una confusión de conceptos que la jurisprudencia esta resolviendo.
Al establecer la ley que serán mercantiles las operaciones sobre letras de cambio, cualquiera que sean su causa u objeto y las personas que en ella intervengan, ha deseado mercantilizar este instrumento respecto de todas las personas que ella intervienen, no admitiéndose por consiguiente respecto de este instrumento la existencia de un acto mixto o de doble carácter. Lo mismo se desentiende la ley de la causa u objeto de la letra que puede eventualmente ser civil, lo que no obsta para que la letra sea un instrumento de comercio.
En otras palabras, al admitir que la letra de cambio no necesite pagarse en un lugar distinto de la convención ni realizar, por consiguiente, un contrato de cambio, el legislador de 1925 las declaro actos mercantiles abstractos y pro forma y se giren o no entre comerciantes, las operaciones sobre letras de cambio serán siempre actos de comercio.

Las Operaciones  de Banco.-



El Cod. de Com. Chileno las ha declarado mercantiles porque trabajan fundamentalmente con el dinero del publico, sirviendo de intermediarios entre la oferta y la demanda de capitales. Siendo el banco una empresa organizada, y hoy no puede ejercerse este comercio sino por sociedades anónimas, no solamente ha sido la razón anterior la determinante de la mercantilidad de sus operaciones.
La disposición del Código esta redactada desde el punto de vista del banco, para quien siempre sus operaciones serán comerciales, no así respecto de los particulares que contratan con él, pues habrá que atender como siempre a la teoría de lo accesorio para establecer si esas operaciones son para ellos mercantiles o no.


Las Operaciones de Cambio.-



Son las derivadas del trueque de monedas, generalmente de monedas de diferentes países. Para el cambista, que ejecuta estas operaciones con miras a una utilidad, esta operación es siempre mercantil. Para su cliente habrá que atenerse a la aplicación de la teoría de lo accesorio.

Las Operaciones de Corretaje.-


Al igual que los martilleros, los corredores son en Chile oficiales públicos instituidos por la ley para dispensar su mediación asalariada a los comerciantes y facilitarles la conclusión de sus contratos.
La ley establece que el corretaje es uno de los tipos del mandato comercial y mercantiliza todas sus actividades operaciones.
Las Operaciones de Bolsa.- Sólo habría acto de comercio para el corredor de bolsa ya que la ley atiende para mercantilizar el acto al lugar donde éste se efectúa.

Los Actos de Comercio Marítimo.-



El Cod. de Com. Chileno mercantiliza todos los contratos relacionados con el trafico marítimo y su empeño en este sentido es tanto que no solamente las convenciones caen en este predicamento sino que aun los cuasicontratos y los cuasidelitos. Se sabe que el fundamento de esta tendencia esta en el origen marítimo del Derecho Comercial, origen que hasta hoy pretende mantener características peculiares, aspiración que se ha traducido en doctrina en lo que se ha dado en llamar “el particularismo del Derecho Marítimo”.
Todos los actos del Derecho Marítimo están reglamentados por la ley mercantil salvo unas pocas manifestaciones como el salvamento de especies naufragas que también han encontrado acogida en el Código Civil chileno.

Actos de Comercio no enumerados en el art. 3 del Código de Comercio.-



Fuera de los actos de comercio del art. 3 y a que nos hemos referido anteriormente, hay otros que él omitió comprender en su enumeración, omisión que fue salvada por el propio Código chileno en otras partes de su articulado. Estos son: las sociedades, la cuenta corriente, el mutuo o préstamo y los contratos accesorios de prenda y de fianza.





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