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Cultivo Hidropónico Parte 3 - Monografía



 
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Preparación De Una Solución Concentrada Para HHP



Existen varias fórmulas para preparar nutrientes que han sido usadas en distintos países. Una forma de preparar una Solución Concentrada, probada con éxito en varios países de América Latina y El Caribe en más de 30 especies de hortalizas, plantas ornamentales y plantas medicinales, comprende la preparación de dos soluciones madres concentradas, las que se denominan “Solución Concentrada A” y “Solución Concentrada B”.
La solución concentrada A aporta a las plantas los elementos nutritivos que ellas consumen en mayores proporciones.
La solución concentrada B aporta, en cambio, los elementos que son requeridos en menores proporciones, pero esenciales para que la planta pueda desarrollar normalmente los procesos fisiológicos que harán que llegue a crecer bien y a producir abundantes cosechas.


Solución Concentrada A


a) Equipo requerido en un sistema artesanal sencillo.



- Un bidón plástico con capacidad para 20 litros.
- Tres baldes plásticos con capacidad para 10 litros cada uno.
- Dos botellas grandes (tinajas, damajuana) de 10 litros como mínimo.
- Un vaso de precipitado de 2 litros, o probetas o jarras plásticas aforadas.
- Acceso a una balanza con rango de 0.01 hasta 2.000 gramos.
- Un agitador de vidrio o de PVC (pedazo de tubo de tres cuartos de pulgada).
- Dos cucharas plásticas de mango largo (una grande y una pequeña).
- Papel para el pesaje de cada elemento.
- Recipientes plásticos pequeños (vasos desechables) para ir depositando el material que se va pesando.


b) Elementos necesarios para preparar 10 litros.



En una buena balanza se deben pesar los siguientes productos:
- Fosfato monoamónico (12 - 60 - 0) : 340 gramos.
- Nitrato de calcio : 2.080 gramos.
- Nitrato de potasio : 1.100 gramos.

c) Procedimientos.



En un recipiente plástico se miden 6 litros de agua y allí se vierten uno por uno los elementos anteriormente nombrados (ya pesados), siguiendo el orden anotado; se inicia una agitación permanente. Sólo se echa el segundo nutriente cuando ya se haya disuelto totalmente el primer y el tercero cuando ya se hayan disuelto los dos anteriores. Cuando quedan muy pocos restos de los fertilizantes aplicados, se agrega agua hasta completar 10 litros y se agita durante 10 minutos, hasta que no queden residuos sólidos. Así se obtiene la Solución Concentrada A, que deberá ser envasada en una de las botellas, etiquetada y conservada en un lugar oscuro y fresco.

Solución Concentrada B



a) Elementos necesarios para preparar 4 litros


Primer Grupo



- Sulfato de magnesio : 492 gramos
- Sulfato de cobre : 0.48 gramos.
- Sulfato de magnesio : 2.48 gramos.
- Sulfato de zinc : 1.20 gramos.
- Acido bórico : 6.20 gramos.
- Molibdato de amonio : 0.02 gramos.

Segundo Grupo



- Nitrato de magnesio : 920 centímetros cúbicos.
- Quelato de hierro : 8.46 gramos.


b) Procedimiento.



En un recipiente plástico se miden 2 litros de agua y allí se vierten uno por uno los elementos del primer grupo, ya pesados, siguiendo el mismo orden de la lista; es preferible no echar ninguno antes que el anterior se haya disuelto completamente.
Después, sin dejar de revolver, se agregan el nitrato de magnesio, que es el que viene en forma líquida. Por último agregamos el quelato de hierro, que viene en una presentación comercial granulada conocida como secuestrene hierro 138 ®, aunque también hay otras presentaciones comerciales líquidas; debe preferirse las que vienen en forma de quelato de hierro.
Se disuelven por lo menos 10 minutos más, hasta que no queden residuos sólidos de ninguno de los componentes; después se completa el volumen con agua hasta obtener 4 litros y se agita durante 5 minutos más.

Preparación De La Solución Nutritiva Que Se Aplicará Al Cultivo



Hay dos recomendaciones que deben quedar muy claras desde el comienzo:

1. Nunca debe mezclarse la Solución Concentrada A con la Solución Concentrada B sin la presencia de agua, pues esto inactivaría gran parte de los elementos nutritivos que cada una de ellas contiene, por lo que el efecto de esa mezcla sería más perjudicial que benéfica para los cultivos. Su mezcla sólo debe hacerse en agua, echando una primero y la otra después.

2. La proporción original que se debe usar en la preparación de la solución nutritiva es cinco (5) partes de la Solución Concentrada A por dos (2) partes de la Solución Concentrada B por cada litro de solución nutritiva que se quiera preparar. Después, en la medida en que se va adquiriendo mayor experiencia se pueden disminuir las concentraciones, pero conservando siempre la misma proporción 5:2.


Observaciones.



- Es indispensable no excederse en las cantidades recomendadas, pues podría ocasionarse intoxicaciones a los cultivos.
- El agua que se utiliza para esta preparación es agua común y corriente, a la temperatura normal (20 - 25 grados centígrados), aunque sería preferible utilizar agua destilada si su costo no fuera muy alto.
- Para preparar, guardar y agitar los nutrientes en preparación, concentrados o ya listos como solución nutritiva, se deben utilizar siempre materiales plásticos o de vidrio; no se deben usar agitadores metálicos ni de madera, pero puede emplearse un pedazo de tubo de PVC de 50 cm. de largo.
Solución Nutritiva Para Sustratos Sólidos

La preparación de la solución nutritiva que se aplica directamente al cultivo en sustrato sólido se realiza en la forma que se indica en el cuadro 13.

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Cuadro 13. Soluciones nutritivas de distintas concentraciones para sustrato sólido.


Nota: Obsérvese que a pesar de variar la dosis de las soluciones concentradas A y B, la proporción siempre es 5:2.

a) Aplicación.



Si se necesita aplicar solución nutritiva para las plantas pequeñas (entre el primero y el décimo día de nacidas) o recién trasplantadas (entre el primero y el séptimo día después del trasplante) y en climas cálidos, se emplea la Concentración Media (2.5 cc de nutriente concentrado A y 1 cc de nutriente concentrado B, por cada litro de agua). La concentración media es utilizada en períodos de muy alta temperatura y mucho sol, porque en esas épocas el consumo de agua es mayor que el de nutrientes.
Para plantas de mayor edad (después del décimo día de nacidas o del séptimo de trasplantadas), debe usarse la Concentración Total (5 cc por 2 cc por litro de agua aplicado). Esta es la concentración que debe aplicarse también en época fría y de alta nubosidad, porque en estas condiciones la planta consume mayor cantidad de nutrientes.
Para cultivos de forraje hidropónico se utiliza la Concentración un Cuarto (1.25 cc de solución A y 0.5 cc de Solución B por litro de agua), empezando a regar un día después de que haya ocurrido la germinación del 50 % de las semillas sembradas en el contenedor.

b) Volumen de solución nutritiva por metro cuadrado.



Según sea el caso, de cada una de estas concentraciones preparadas se aplican entre 2 y 3.5 litros de solución nutritiva por cada metro cuadrado de cultivo.
El volumen menor de solución nutritiva se utiliza cuando las plantas están pequeñas y en climas frescos o fríos, y las mayores cuando las plantas están preparando la floración o la formación de sus partes aprovechables (raíces, bulbos, tubérculos) o en climas calientes.
Si se observa que el sustrato se seca mucho durante el día, bien sea porque la temperatura es muy alta o porque hay vientos en la zona de cultivo o porque el sustrato no tiene buena capacidad de retención de la humedad, es necesario aplicar una cantidad adicional de agua, pero sin nutrientes. Es indispensable este humedecimiento adicional, porque si el sustrato se seca la planta deja de absorber aunque haya nutrientes dentro de él.
Algunas variaciones relacionadas con la concentración de la solución, la cantidad que se debe aplicar y otros detalles que tienen que ver con una buena nutrición se van aprendiendo en la medida en que se adquiere experiencia y destreza en el manejo de los cultivos y siempre en consulta con los técnicos u otras personas capacidades en HHP.

Ejemplo:



Preparación de 10 litros de solución nutritiva para aplicar en un cultivo en sustrato sólido (debería alcanzar para regar entre 3.5 y 5.0 m² de cultivo, dependiendo de su edad y de la temperatura de la época en que se aplica).
Se toma un recipiente plástico con 10 litros de agua, se añaden 50 cc de solución concentrada A, se debe revolver y luego medir 20 cc de solución concentrada B. Se revuelve nuevamente y así se obtiene una solución nutritiva para aplicar al cultivo. Se vierte esta solución en una regadera o botella plástica que tenga pequeñas perforaciones en la tapa y se aplica lentamente al cultivo, cuidando que el riego sea uniforme en todo el contenedor, incluidos los bordes, pero sin regar por fuera.

La cantidad de solución nutritiva que se recomienda aplicar cada día oscila entre 2 y 3.5 litros por metro cuadrado. Esta cantidad depende principalmente del estado de desarrollo del cultivo y del clima.
c) Hora, frecuencia de aplicación y lavado de excesos.

La aplicación (riego) de la solución nutritiva debe realizarse diariamente entre las 7 y las 8 de la mañana, a excepción de un día a la semana, en que se debe regar con agua sola y en el doble de la cantidad usual de agua pero sin agregar nutriente. Con esto se lavan a través del drenaje los excesos de sales que se pudieran haber acumulado dentro del sustrato y se evitan los daños que causarían si permanecieran allí.
Los excesos de solución nutritiva que salen por el drenaje del contenedor cuando se riega cada día en la mañana, pueden ser reutilizados en los próximos riegos. Al final de la semana, este líquido no se usa más.

Aunque desde el punto de vista de la eficiencia no es lo mejor, en regiones muy asoleadas y de intenso calor durante el día se podría aplicar al anochecer para evitar quemaduras a las hojas, lo que también se puede evitar si después de aplicar la solución nutritiva se riega con una pequeña cantidad de agua para lavar los excesos que hayan podido quedar sobre la planta.

Recomendaciones Para El Uso De Soluciones Comerciales



Las formulaciones comerciales, generalmente importadas, de la mayoría de los nutrientes para hidroponía vienen preparadas según las exigencias de los cultivos, por lo que sólo se necesita mezclarlas y aplicarlas con agua sobre el sustrato.
Estos nutrientes, bien sea que vengan en forma de polvo o de líquido, se deben aplicar en el área de las raíces, tratando de mojar lo menos posible sus hojas, para evitar toxicidad a las hojas y la aparición de enfermedades.
No se deben confundir los nutrientes para uso hidropónico con los nutrientes foliares. Los primeros contienen todos los elementos que una planta necesita para su normal desarrollo y son absorbidos por la raíz, los segundos son sólo un complemento de una fertilización radical que se supone ya se hizo con otros fertilizantes completos de absorción radical. Los fertilizantes foliares se absorben a través de las hojas. Los nutrientes foliares son un complemento y no un sustituto de la nutrición que debe hacerse a través de la raíz.

La anterior es la razón por la cual muchos hidroponistas principiantes han fracasado en sus primeros intentos, pues pretenden satisfacer las exigencias alimenticias de sus plantas con un nutriente que apenas es un complemento que puede ser eficientemente absorbido por las hojas, pero que, por su parcial composición no puede reemplazar a la nutrición que se hace por la vía radical. Los fertilizantes foliares son fabricados con sales de alta pureza, justamente para que puedan ser absorbidos por las hojas. Esta equivocación, además de producir muy pobres resultados, aumenta considerablemente los costos de producción por metro cuadrado, ya que el proceso de preparación y la composición de este tipo de nutrientes complementarios es muy costoso.

El nutriente hidropónico debe contener y aportar en forma balanceada todos los elementos que una planta necesita para crecer sana, vigorosa y dar buenas cosechas.
En el mercado agrícola de cada país, por lo general hay otros productos completos para nutrir cultivos hidropónicos. Al conseguir uno de ellos se debe preguntar al vendedor cuál es la dosis, forma, época y frecuencia de aplicación.
Se recomienda que el nutriente comercial que se seleccione, además de tener nutrimientos mayores y secundarios, también tenga menores, pues hay que recordar que son trece los elementos necesarios para que una planta crezca sana y produzca bien, ya que los sustratos no tienen elementos nutritivos. Lo que no se aporta con la solución nutritiva no llegará a la planta, ocasionándose por lo tanto deficiencias nutricionales que afectarán el rendimiento en cantidad y calidad.

En algunos países existen presentaciones comerciales en forma granulada para ser aplicadas mezcladas con el sustrato sólido. Este tipo de productos, de mayor costo, se aplica una vez al sustrato; después, durante tres meses sólo es necesario agregar agua, porque el producto va liberando lentamente los elementos nutritivos que contiene. Algunos de estos nutrientes de liberación lenta no se recomiendan para alimentar plantas comestibles y su uso se restringe a plantas ornamentales, por lo que es necesario atender las recomendaciones técnicas de los fabricantes, que por lo general aparecen en la etiqueta externa del envase.


Aplicación De La Solución Nutritiva En Medio Líquido O Raíz Flotante



En el caso del sistema de raíz flotante, lo primero que se debe hacer es calcular la cantidad de agua que contiene el contenedor del cultivo. Una forma de hacerlo es midiendo y luego multiplicando el largo por el ancho y por la altura que alcanza el agua. Si la medición se hace en centímetros, el resultado que se obtiene se divide por mil. Ese resultado es el volumen de agua que contiene la cama de cultivo (expresados en litros).

Ejemplo:


Un contenedor que tiene un largo de 150 cm, ancho de 100 cm y altura de 10 cm:
- 150 x 100 x 10 = 150.000 cm³, dividido por mil = 150 litros.

Ahora, por cada litro de agua que hay en el contenedor, se deben aplicar 5 cc de la solución concentrada A y 2 cc de la solución concentrada B. Esto quiere decir que para el ejemplo anterior, al contenedor que contiene 150 litros de agua se deben aplicar 750 cc de la Solución Concentrada A y 300 cc de la Solución Concentrada B, y se agita bien para que las dos soluciones se mezclen en forma homogénea con el agua.

Esta solución nutritiva correspondería aplicarla en un cultivo de plantas grandes, en época fría. Nuevamente se debe recordar que las soluciones concentradas A y B nunca deben mezclarse solas sin la presencia de agua.

Mantenimiento De La Solución Nutritiva En Medio Líquido (Aireación)



Al menos dos veces al día se debe agitar manualmente este ambiente líquido de tal forma que se formen burbujas, lo cual hace posible la aireación de la solución nutritiva. Con esto, las raíces hacen mejor su trabajo de absorber el agua y los elementos nutritivos, lo que incide muy positivamente en su desarrollo. Si no hay aire (oxígeno) en el área de las raíces, ellas primero dejarán de absorber nutrientes y agua y luego empezarán a morir.

Mantenimiento Del Nivel De Líquido De Los Contenedores

Cada vez que el nivel del agua baja en forma apreciable se debe rellenar sólo con agua. Cada tercera vez que se rellena, se agrega a la cantidad de agua añadida, la mitad de la concentración que se aplica inicialmente. Por ejemplo, si la tercera vez que se debe rellenar con agua el contenedor, se necesitarán 10 litros de agua para completar el volumen inicial, entonces se debe aplicar 25 cc de la Solución Concentrada A y 10 cc de la Solución Concentrada B.

Manejo Y Control De Plagas



El manejo de la nutrición mineral es fundamental en el éxito de la HHP, ya que éste es el factor que permite a las plantas su desarrollo y producción. Sin embargo, este proceso puede ser alterado por enemigos externos que buscan aprovecharse de las buenas condiciones de desarrollo en cualquiera de sus estados, desde los almácigos hasta la cosecha, afectando con su presencia tanto la cantidad como la calidad de los productos hortícolas.

Es importante aprender a reconocer los organismos que generalmente viven dentro de los cultivos, ya que no todos ellos son perjudiciales para las plantas y, por el contrario, algunos son benéficos porque se alimentan de los que sí son plagas; dentro de estos insectos benéficos es común encontrar a las llamadas chinitas, matapiojos o Chrysopa, avispas, etc.
La primera recomendación y en la que más se pone énfasis es revisar diariamente la huerta, o parte de ella si es muy grande. En estas revisiones se trata de detectar la presencia de insectos adultos (que estén buscando donde poner sus huevos), de localizar a los huevos para destruirlos, o de encontrar los gusanos o pulgones cuando están en sus primeros días de desarrollo. Esta revisión debe hacerse en las primeras horas de la mañana o en las últimas de la tarde, ya que después de la salida del sol la temperatura se eleva y los insectos no son fácilmente localizables, dado que se han escondido para protegerse.

La revisión diaria o cada dos días recorriendo toda la huerta disminuirá considerablemente el número de insectos presentes, puesto que:

- La eliminación constante y gradual que vamos haciendo de sus diferentes estados permitirá romper el ciclo vital de las plagas.
- Las visitas, con revisión detallada de las plantas y sus hojas y brotes más nuevos, causarán a las plagas un ambiente hostil para su permanencia, por lo que buscarán otro lugar para habitar, alimentarse y reproducirse.

Las plagas que más se presentan en los cultivos de HHP son los insectos. Entre éstos son muy frecuentes los gusanos o “cuncunillas”, que no son otra cosa que las larvas de las mariposas, que nacen cuatro o cinco días después de que ellas han puesto los huevos, generalmente por detrás de las hojas.

Otra plaga bastante común y dañina son los pulgones o áfidos, que se presentan sobre todo en los períodos secos y calurosos, aunque también los hay en otras épocas de clima menos benigno.

También llegan a ser importantes los daños causados por las babosas o caracoles. Estos se presentan en abundancia en las épocas lluviosas y frías, cuando el área de la huerta permanece húmeda por mucho tiempo. Sólo son activos durante la noche y se esconden al amanecer, por lo que en la mañana hay que tratar de ubicarlos en los sitios oscuros y protegidos, cercanos a los contenedores.
En las huertas en las cuales se usará cascara de arroz como sustrato, ya sea solo o en mezcla, son frecuentes los daños causados por los pájaros que llegan en búsqueda de granos de arroz o de semillas, produciendo también daño o consumiendo a las plántulas pequeñas y a las semillas de lechuga, rabanito, arveja u otras hortalizas que se han sembrado.

Además del constante cuidado de la huerta y de favorecer la permanencia de los organismos benéficos, es posible aplicar otros métodos sencillos y económicos de control que no contaminan el ambiente ni a los productos cosechados.

Algunas de estas técnicas son:



- Colocar banderas de plástico de color amarillo intenso impregnadas con aceite de transmisión o de caja de cambios de auto. El color amarillo atrae a muchas especies de insectos que, al posarse sobre la lámina plástica, se quedan pegados.
- También se puede usar una “lavaza” o solución concentrada de jabón que corrientemente se usa para lavar la ropa, la cual se aplica con un atomizador en forma de rocío. Es muy eficiente para controlar pulgones y larvas desnudas pequeñas.
- Colocar trampas de luz encima o dentro de un recipiente con agua y aceite quemado durante una o dos horas cada noche.
- Usar cebos o trampas atrayentes para controlar babosas y caracoles.
- Poner espantapájaros de diferentes tipos.

Además, como complemento de estas prácticas que por si solas reducirán los posibles daños atribuibles a plagas, se pueden aplicar, a intervalos, extractos o sumos de las siguientes plantas: ajo, ají, eucalipto, orégano, ortiga, paico, ruda, tabaco y otras más.
Algunas de estas plantas ejercen efectos directos o urticantes sobre ciertos insectos que tienen piel desnuda. La mayoría actúa como repelente debido a sus fuertes olores, haciendo que los adultos no encuentren un buen ambiente para depositar sus huevos, y las larvas que están sobre el cultivo descienden del follaje al sustrato donde ya no harán ningún daño.

A modo de ejemplo, veremos como se prepara y utiliza un extracto de ajo. Primero se pelan y muelen todos los dientes de tres cabezas de ajo de tamaño mediano (30 dientes aprox.) hasta formar una papilla o masa blanda. Esta masa se vierte en un recipiente de vidrio o plástico y se agrega agua hirviendo hasta que la masa quede cubierta. Se guarda el recipiente bien tapado durante 5 días. Después de este tiempo ya se puede utilizar, filtrando de tres a cuatro cucharadas soperas (30 cc aprox.) por cada medio litro de agua. Se aplica esta solución con un pulverizador sobre los cultivos. Es conveniente ir alternando los diferentes extractos, que se preparan de igual manera cada semana.

El anterior procedimiento es similar para preparar cualquier otro insecticida natural a base de las plantas ya mencionadas; solo varía un poco la cantidad de material a utilizar.
Contra las babosas o caracoles se pueden utilizar sacos húmedos impregnados con residuos de cerveza o levadura. Estos se colocan al atardecer en algunos lugares de la HHP. Las babosas son atraídas por el olor de la levadura y se ubican debajo del saco. Al día siguiente por la mañana se levanta el saco y se eliminan las babosas en forma manual.

Costos Y Rentabilidad De La Huerta Hidropónica Popular



Además de ser una actividad muy productiva, la HHP es compatible con las tareas del hogar, el estudio y los oficios normales de cada uno de los miembros de una familia. El sistema no exige exclusividad, pero si constancia y dedicación de una pequeña cantidad de tiempo diario. Es una actividad complementaria, que puede ser desempeñada en conjunto por todos los miembros de la familia de acuerdo con el tiempo libre que cada uno esté dispuesto a dedicar a la huerta.

Los beneficios que se pueden derivar de la hidroponía popular se pueden dividir en dos grupos: los de Tipo Social y los de Tipo Económico, que se expresan como rentabilidad o ingresos netos.


Beneficio Social



El beneficio social se obtiene como producto del cambio de las condiciones de vida de las familias, considerando una mejor calidad de la alimentación, la protección de la salud y la obtención de ingresos. Los nuevos ingresos permitirían autofinanciar el funcionamiento y la expansión de la huerta, además de cubrir pequeñas necesidades diarias que antes estaban insatisfechas.

El beneficio también se refleja en el cambio de actitud de las familias y de las comunidades, que dejan de ser miembros pasivos para convertirse en miembros activos en el proceso de su propio desarrollo. Es importante resaltar cómo los niños asumen actitudes muy positivas a través de estas actividades productivas, que aparte de permitirles cosechar productos comestibles les da la posibilidad de adquirir tempranamente conocimientos prácticos que les hacen menos abstractas algunas áreas del saber, como sucede con la química, la biología y otras.

Rentabilidad Económica



El beneficio económico o rentabilidad es la que se espera obtener mediante la explotación continuada y sistemática de HHP en superficies superiores a 30 metros cuadrados de cultivos, buscando obtener un rendimiento económico por los gastos incurridos y el trabajo realizado.
A modo de ejemplo: Un adecuado manejo de las HHP ha demostrado en distintas experiencias y ensayos que el costo total de la producción por metro cuadrado se paga con la venta de 13 lechugas, estimándose además una perdida de tres lechugas por metro cuadrado y por cosecha.
Es imprescindible para ello establecer una programación que incluya todas las etapas por las que atraviesan los cultivos seleccionados como más promisorios, considerando condiciones ambientales, posibilidades técnicas de manejo y mercados disponibles para la venta. Lo importante es tener algún tipo de producto disponible para la venta en todas las épocas del año.

Para determinar la rentabilidad económica es necesario definir los costos de producción, el precio de venta y la diferencia entre éstos dos o la utilidad.

Los costos de producción son de dos tipos:



- Costos de instalación de la huerta.
- Costos necesarios para que funcione en cada período productivo.

Los costos de instalación incluyen el valor de los contenedores, los plásticos, los sustratos, las mangueras, las herramientas y toda la inversión necesaria para empezar. Esta será amortizada a lo largo de varias cosechas. También se consideran aquí los equipos necesarios para la preparación, almacenamiento y aplicación de los nutrientes y los insecticidas naturales, tales como bidones, baldes, atomizadores y otros.
Los costos de funcionamiento comprenden el agua, los nutrientes, el aceite y los productos para el control de las plagas cuando hay que comprarlos (ajo, ají, etc.), un cuaderno para anotaciones técnicas y contables, y la mano de obra.
Para comprender mejor el tema de la rentabilidad, se presentará un ejemplo con unas de las especies más aceptadas, tanto por los cultivadores como por los consumidores, como es el caso de la lechuga (cuadros 14 y 15). Se determinará el costo de producción en el sistema de Raíz Flotante que es el preferido por quienes tienen el propósito de establecerse como empresa rentable, ya que la producción se logra en menos tiempo y con menor esfuerzo físico, pero con mayor dedicación y constancia.

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Cuadro 14. Costos fijos de instalación. ( cambio aplicado CH $473 por US$ 1.00, 27 de agosto de 1999).



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Cuadro 15. Costos variables de producción (para una cosecha).



En algunos países o lugares, deberá considerarse además el costo de las coberturas para proteger los cultivos del exceso de sol, de las heladas o de las lluvias ácidas, lo que aumenta el valor de los costos por metro cuadrado en aproximadamente 1.5 a 2 dólares.

Ingresos



Estimando pérdidas del 9% sobre 31 lechugas, se obtienen 28 unidades, cuyo precio de venta se estima en US$ 0.31. Lo anterior permite un ingreso bruto de US$ 8.68 / m².

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Se debe enfatizar que dentro de los costos está considerado el valor de la mano de obra aportada por la familia, con lo que se tiene el doble de beneficio del empleo más la rentabilidad del cultivo. Los costos fijos calculados en el empleo podrían ser menores si se utilizan maderas de segunda mano o usadas. En muchos países es posible conseguir “palets” o tarimas para estibar carga en los puertos marítimos o aéreos, que al desarmarlos dan tablas de buena calidad y de dimensiones muy uniformes.

El anterior ejemplo puede ser considerado como una base para determinar la rentabilidad de otros cultivos, que puede ser diferente dependiendo de las ventajas comparativas o de factores adversos que existan para el cultivo y la comercialización de algunas especies. Hay especies más convenientes en unos países que en otros pero, en general, en la mayoría de ellas la rentabilidad económica es alta, especialmente en el cultivo de la lechuga, que en todos los países ha demostrado ser el mejor cultivo tanto del punto de vista técnico como económico.
Como se ha visto, las Huertas Hidropónicas Populares permiten obtener beneficios sociales y económicos. Depende de la dedicación y constancia el que estos beneficios se transformen en una realidad que ayudará a mejorar la calidad de vida de las familias.

Autor:

Ramone





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